Considero que este articulo muy interesante, esta relacionado con las tres cosas que necesitamos para el cambio: el deseo, el valor y la acción; esta muy relacionado con mi ámbito de acción en
LAS TRES LEYES DEL CAMBIO
Por Agustín Jiménez S.
En este artículo presento los 3 elementos que considero claves para lograr cambios con resultados, tanto a nivel personal como organizacional. Estos son el deseo, el valor y la acción, y me he aventurado a llamarlos “Las Tres Leyes del Cambio”, porque sin ellos no hay cambio posible.
Mucho se habla de cambio en el mundo organizacional por estos días y de la importancia de la disposición al cambio para tener éxito en este mundo ultra competitivo. La pregunta que surge entonces es: ¿qué es aquello que permite realmente cambiar a las personas y a las organizaciones? En mi experiencia trabajando con personas y empresas he encontrado que hay tres elementos definitivos cuando de cambiar se trata, y me he aventurado a llamarlos “Las Tres Leyes del Cambio”, las cuales presento a continuación:
1. Deseo: para cambiar hay que querer hacerlo, tener el firme deseo de lograrlo. El cambio verdadero y profundo es imposible de lograr por la vía de la imposición. Esa es la razón por la cual cuando el cambio se impone, la gente se opone. Evidentemente, es posible imponer cambios, pero apenas desaparezca el factor de poder que doblegó a quienes los aceptaron, inmediatamente se regresará al estado anterior de las cosas.
2. Valor: para cambiar hay que tener el valor de creer en nosotros mismos y en que podemos pensar y actuar de otra manera. Obviamente, escudarse en la seguridad de lo conocido es mucho más fácil que afrontar los retos que impone cambiar. Muchas personas, por temor, prefieren una estabilidad mediocre a un cambio que genere progreso. Estas personas normalmente son las que se esconden detrás de frases como:
• “Acá las cosas siempre se han hecho así y han funcionado.”
• “¿Para qué cambiar si todo está bien?”
• “Cambiar es difícil y doloroso.”
De esta manera evitan enfrentarse a sus propios miedos y limitaciones, perdiendo la oportunidad de superarlos e ir más allá.
3. Acción: nada cambia si no se entra en acción. Actuar es lo único que asegura que los cambios sucedan. Es muy fácil hablar sobre cambio, pero es muy distinto llevarlo a cabo. Cambiar implica entrar en acción, porque de otra manera el cambio se convierte en una simple ilusión. Es importante señalar que la acción empieza con la planeación, la cual asegura una mejor gestión del proceso de cambio, reduciendo así significativamente la posibilidad de fracasar en el intento.
Cultivar el deseo por el cambio, respaldar a quienes tienen el valor de cuestionar el statu quo y facilitarles entrar en acción son una excelente manera de lograr este cometido. Sin embargo, esto supone un reto magnífico, puesto que implica para el líder el propio compromiso con estas “tres leyes”, lo cual requiere de un profundo trabajo personal para abandonar los temores que, muchas veces, sabotean sus buenas intenciones en este sentido.
Vía: gestiopolis
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