"Tres dimensiones para la dirección efectiva"
Por Agustin Arieu
Una empresa que procura desarrollarse armónicamente debe crecer siempre en 3 dimensiones, la dimensión de la eficacia, la dimensión de la capacidad y la dimensión de la unidad. Algunas organizaciones privilegian una más que otra, pues su dirección puede enfocarse con mayor atención hacia las tareas, requiriendo más eficacia. Otras pueden prestar dar más importancia a su gente, orientándose más hacia la unidad. Pero en todos los casos se procura la adquisición de capacidades. Generalmente la primera aproximación es típica de las grandes empresas, en que existe separación entra la propiedad y el gobierno corporativo, y los sistemas de incentivos tienen más que ver con el logro de resultados, relacionándose en muchos casos la remuneración del management con objetivos cuantitativos. Las pequeñas empresas, por su parte, suelen estar más vinculadas con su gente, en el sentido que los propietarios ejercen la dirección. Siendo que la edad de estas pequeñas empresas suele ser menor, es muy probable que la dirección esté afectivamente vinculada a sus empleados, habiendo compartido la experiencia de la propia creación del negocio.
Si se procuran resultados sin lograr un clima organizacional adecuado, peligra la continuidad del negocio, se somete la creatividad y se pone un freno a la innovación y difusión del conocimiento. Si solamente se promueve la unidad la empresa está más cerca de transformarse en un club que de obtener resultados para los clientes y sus propietarios.
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