Soy resiliente
María de
(*) Directora Nacional de Capacitación
y Educación Continua Universidad Santo Tomás
mbenavente@santotomas.cl
Nos hemos topado con un nuevo concepto el que, habida cuenta de su naturaleza y aplicaciones, resulta interesante de abordar tanto desde una perspectiva de conocimiento y desarrollo personal, así como apreciar un enfoque vinculado a las ciencias sociales empresariales. Se trata de
La verdad es que, para el ojo adiestrado en conocimientos, enfoques y modelos en administración, este tipo de abstracto suele parecerse mucho a otros modelos de uso común en esta ciencia social. Estoy pensando en el concepto de Visión Empresarial, acuñado por Joel Barker, Fred Polak y otros, o inclusive de experiencias que dan cuenta que, en el “fracaso”, también hay aprendizaje, ya que es en estos momentos, en los que nos cuenta de nuestras reales capacidades, e incluso de nuestras incompetencias. Cuando se rompe la continuidad natural de nuestro devenir diario, nos vemos enfrentados en buscar en nuestros propios recursos, la forma de “resiliarnos”, de re-inventarnos y salir adelante fortalecidos.
Con todo, sin embargo, es dable desarrollar algunas ideas vinculadas al alero de este concepto, para explorar fórmulas de desarrollo humano, de aprendizaje y supervivencia, incluso cuando se trata de personas enfrentadas a la adversidad.
Cada cierto tiempo los medios nos muestran experiencias de éxito económico en personas de humilde origen o enfrentadas a todas las dificultades posibles; pobreza, ignorancia, medio ambiente socio-económico deficiente, entorno familiar destruido, etc., y, sin embargo, dichas personas han podido salir adelante con éxito inusitado. En nuestro propio país podemos ver casos similares de deportistas, empresarios, profesionales e inmigrantes.
Pero el quid del concepto, da cuenta de cómo las personas, sometidas a adversidad cruenta, tienen una capacidad de sobrellevar su dificultad y salir exitosos de esa prueba, teniendo todo en contra, lo que da cuenta de un primer principio en resiliencia; que no toda adversidad implica fracaso per se, pero tampoco todo éxito viene precedido de un medio ambiente acomodado, porque la realidad nos demuestra casos contrarios.
Una interesante observación sobre este tema, es que, producto de la adversidad, los agentes pueden llegar a identificar una serie de talentos, recursos y potencialidades, que no le son patentes cuando las cosas funcionan bien. Por lo tanto, no diremos que les deseamos adversidad o duras pruebas al lector, pero sí diremos que, si aquello acontece, bien podría ser una posibilidad de apreciar otros recursos que han permanecido latentes y, en ese evento, identificándolos y poniéndolos en ejercicio, salir fortalecidos de la prueba y crecer como personas y profesionales. No sabe lo bien que se siente!. Los estímulos para salir de la prueba son múltiples; para algunos puede ser la familia, un proyecto o la propia supervivencia.
En nuestras empresas, suelen apreciarse períodos complejos, en los cuales los líderes se ven enfrentados a duras pruebas. También en la actividad socio-política y como miembros de la misma, podemos apreciar a nuestros gobiernos cómo son sometidos a contingencias en cada ejercicio gubernamental y, muchas veces, con ayuda mancomunada, se sale fortalecido de estas pruebas para guardar energías y prepararse para la siguiente. Pero ya dijimos, es posible, si se está alerta, identificar de qué fuerza, idea o talento somos capaces, para crecer y dominar la contingencia. Al final de cuentas, y tal como lo decía José Ortega y Gasset, cuando las cosas funcionan mal o no funcionan, nos damos cuenta de cómo funcionan en verdad y bien podríamos estar alertas para comenzar un proceso de aprendizaje que nos convierta en mejores personas y profesionales. De eso se trata la vida, ¿no cree?
Via: Diario Financiero
Link: Resiliencia Estrategica
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