No pretendamos creer que los viaje son siempre divertidos. O que soportamos el "jet lag" por placer. No pasamos diez horas perdidas en el Louvre porque nos guste. Y la vista desde la cima de Machu Picchu probablemente no compense la molestia ocasionada por la pérdida del equipaje --La mayoría de las veces, necesito unas vacaciones después de las vacaciones--. Viajamos porque lo necesitamos. Porque la distancia y la diferencia son la pócima secreta de la creatividad. Cuando llegamos a casa, el hogar sigue siendo el mismo. Pero algo en nuestra mente ha cambiado. Y eso lo cambia todo.
Why We Travel. The Frontal Cortex
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