Las preguntas exigen respuestas. La mente suele ser muy buena para responder preguntas instantáneamente; casi sin pensar. El problema está en que las respuestas "instintivas", aunque llenan el silencio, pueden no ser muy efectivas. El peligro de estas respuestas, es que pueden matar a las preguntas, de la misma forma que las decisiones asesinan las alternativas. "No lo sé" es una respuesta muy poco escuchada, porque el ego se siente vulnerable cuando confiesa su ignorancia. Aunque es una respuesta muy honesta y amable, tampoco es efectiva, ya que también se cierra a la respuesta. Lo que necesitamos es cantidad. Una gran cantidad de posibles respuestas. Respuestas nuevas. No las mismas que nos han llevado hasta aquí, sino otras que nos lleven hacia "allá". Cultivar el hábito de dar muchas respuestas -nuevas, osadas y creativas- impulsa a mirar más allá. Estas respuestas abren puertas, descubren nuevos caminos, crean nuevas oportunidades y despiertan nuevas esperanzas.
lunes, octubre 22, 2007
Las respuestas abren puertas
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