El Dragón siempre apareció en la imaginación humana como algo muy poderoso. Y a pesar de que su imagen es muy similar en todas partes... lo que cambia, es la manera en que lo tratamos.
En Occidente es una bestia impresionante. Le tememos y sólo un valiente caballero puede dominarlo. En Oriente también es una bestia que hecha fuego, pero la respuesta es otra: se debe aprender a respetar y a vivir con el Dragón. Así, en los momentos de felicidad danzará con todos.
El Dragón simboliza una fuerza profunda y primordial... como las emociones. En Occidente buscamos controlarlas, canalizarlas y hacerlas menos dañinas. En Oriente hay que alinearse, intuyendo su flujo y moviéndose con ellas.
Para unos, el héroe es quien lucha y controla al Dragón. Para otros, es quién danza con él.
Vìa: Club de la Efectividad
No hay comentarios.:
Publicar un comentario