La clasificación de "auto-ayuda" que encuentro en las librerías me recuerda esas revistas que proponen "hágalo usted mismo!". Claro está, armar una radio a transistores y orientar nuestra propia vida, distan de ser comparables...
Lo que no me gusta de la palabra auto-ayuda es que, bajo esa clasificación aparentemente inocente (que pareciera confiar en nuestra capacidad individual para salir adelante), me parece también escuchar algo como: "estás solo con tus problemas", u "olvídalo, nadie te dará una mano". Por supuesto, para una visión del mundo que pregona el "sálvese quien pueda", la auto-ayuda es perfectamente coherente.
Prefiero en cambio la visión de una comunidad que no deja solos a sus miembros en problemas, porque sabe que no es esa persona quien tiene un problema, sino toda la comunidad. Quien tiene un problema simplemente le muestra al resto, que aún hay cosas por resolver. Nos hace el favor de servirnos de espejo: y en los espejos nos miramos para arreglarnos, en lugar de darles la espalda.
Vía: Club de la Efectividad
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