martes, noviembre 20, 2007

Hay que aferrarse al futuro

Existen innumerables motivos por los cuales muchas personas "no crecen" y continúan aferradas a sus viejas maneras de pensar, actuar, trabajar y relacionarse con el mundo. En ocasiones el problema es la complacencia. Han triunfado y están muy bien como están, de modo que... ¿para qué cambiar? Otras veces, no tienen suficiente claridad -o conocimiento- sobre el futuro y por lo tanto, no saben en qué sentido tienen que cambiar.

Pero muchas veces el miedo constituye el problema esencial. Perciben que sus empleos son inestables, escuchan historias de horror sobre personas que han sido víctimas de despidos y que han perdido sus trabajos. Escuchan sobre cierres de fábricas, procesos de reingeniería, programas de "retiros voluntarios", etc... Les preocupa el gasto de la isapre, la renta, la cuota del crédito, los impuestos y la educación de sus hijos.

De modo que no piensan en el crecimiento. No piensan en la renovación personal. No piensan en desarrollar nuevos proyectos, en activar el potencial de liderazgo y creatividad que pudieran poseer. No se permiten re-descubrir sus talentos para hacerlos producir nuevos productos -o servicios- de valor. En lugar de ello, se aferran con actitud defensiva a lo que tienen en la actualidad. En efecto: se aferran al pasado y no al futuro.

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