Es fundamental centrarse en el resultado, y no en el proceso diseñado para obtenerlo. Cuando deseamos alcanzar algo, hemos de tener la flexibilidad de adaptarnos a las necesidades que se vayan presentando. Lo que nos permite actuar así, es precisamente el hecho de no estar "apegados" a un único modo de hacer las cosas.
Algo parecido sucede en un velero: si el viento cambia y no se reconfiguran las velas, o se recalcula la ruta, difícilmente se alcance el punto de destino. Lo mejor, es centrarse en la meta y modificar las variables en función de ella.
Sin embargo -en la vida- solemos "apegarnos" tanto a nuestras maneras de hacer las cosas... que perdemos de vista lo fundamental: aquello que estamos intentando alcanzar. Esta noción de focalizarnos en el resultado, es la premisa básica del liderazgo y la efectividad.
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