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La pesada carga del desempleo
Arica no puede seguir eternamente esperando que las cosas cambien en función de inversiones que se anuncian pero difícilmente se materializan, de las posibles alternativas futuras de desarrollo en función del comercio internacional, en especial con Perú y Bolivia, en tanto la realidad golpea a diario a tantos hogares ariqueños por este flagelo ya crónico
Cada fin de mes cuando se conocen las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, INE, que da cuenta del desempleo del último trimestre móvil, no constituye novedad que Arica se sitúe en los dos dígitos. El último informe conocido el viernes indica que la desocupación en nuestra ciudad fue del 11,4 por ciento para el trimestre octubre, noviembre y diciembre. Esto es una décima menos que el trimestre anterior, pero una más respecto al mismo periodo del año anterior.
Cifras ariqueñas que reflejan el grave problema local si las comparamos con lo que sucede a nivel nacional, donde en ese mismo trimestre el desempleo llegó al 6,9 por ciento, mientras que en Iquique fue del 6,7 por ciento.
Lo más lamentable es que desde hace mucho tiempo frente a esta realidad no se percibe la toma de decisiones desde el Gobierno para que varíe esta situación. Lo que se requiere son medidas potentes, de ahí que se reclama como fundamental una política de Estado para esta zona, porque ya está reiteradamente comprobado que los paliativos no sirven, sólo ayudan a mantener la situación, evitando se agudice.
Preocupante situación de la que se hacen eco las autoridades locales, dirigentes de los trabajadores y gremios empresariales, también los parlamentarios, respecto a lo cual nos parece oportuno destacar lo señalado ayer en este diario por el senador Jaime Orpis, quien manifiesta que "el problema de Arica es estructural", pues siete años con dos dígitos no ocurre en el resto del país. Y hace alusión a que el nuevo Gobierno deberá asumir la realidad de abandono de Arica, reconociendo de paso algo ya muy sabido por los ariqueños, que las leyes especiales y otras normas o procedimientos legales y administrativos no han funcionado o han sido insuficientes para atraer inversiones y generar empleo.
Habrá que coincidir también con él, cuando señala aquello tan reiteradamente manifestado en este diario y que es además expresión de consenso en la inmensa mayoría de los ariqueños, que el Gobierno debe atender prioritariamente a Arica, ya que no es cualquier ciudad, geopolíticamente es una ciudad especial y por lo tanto su desarrollo debe competencia a una decisión de Estado.
Arica no puede seguir eternamente esperando que las cosas cambien en función de inversiones que se anuncian pero difícilmente se materializan, de las posibles alternativas futuras de desarrollo en función del comercio internacional, en especial con Perú y Bolivia, en tanto la realidad golpea cotidianamente a tantos hogares ariqueños por este flagelo ya crónico.
Lo que me pregunto es que hacemos nosotros para que el desempleo en Arica disminuya, no voy a esperar que el Gobierno me de empleo, creo que necesitamos crear una consciencia en desarrollar trabajos en áreas como el turismo y agroindustria.
